PERSONAS CON CÁNCER EN LUGAR DE TRABAJO

El cáncer es un grupo de enfermedades caracterizadas por un crecimiento anormal de células que han perdido sus mecanismos normales de control y son así capaces de expandirse de forma continuada, migrando a menudo a partes distantes del cuerpo. Las células cancerosas del lugar primario (inicial) pueden extenderse por todo el cuerpo y crear un tumor secundario o una metástasis.
El cáncer puede afectar a cualquier parte del cuerpo y hay más de 100 tipos de cáncer.

Los médicos distinguen entre los tipos de cáncer que afectan a la sangre y los tejidos hematopoyéticos (como leucemia y linfomas) y los que dan lugar a tumores «sólidos» (como cáncer de mama o de pulmón).

Hay grandes diferencias en cuanto a manifestación, pronóstico y grado de discapacidad en función del tipo de tumor.

 A continuación presentamos el cáncer de mama como ejemplo.

Un caso de cáncer de mama

Name: Kate
Age: 38-year-old
Job: Lawyer

 

El caso de Kate, con cáncer de mama

Tras los últimos exámenes radiológicos preventivos, a Kate se le diagnosticó cáncer de mama. Empezó sus primeras sesiones de quimioterapia, durante las cuales estuvo muy enferma y no pudo trabajar. Entre un ciclo y otro, Kate se siente suficientemente bien para trabajar; aunque a veces le resulta agotador, ir a la oficina y ver a sus colegas la hace sentir mejor. Para Kate es muy importante seguir trabajando para mantener a su familia, pues tiene mucho miedo de quedarse sin trabajo. Le gustaría trabajar a media jornada, pero su trabajo a veces le exige mantener reuniones con clientes o acudir al juzgado a determinadas horas. Quiere pedir un horario flexible, pero RR. HH. se limita a sugerirle que se tome una baja por enfermedad y se quede en casa hasta que se sienta mejor.

Cáncer de mama

1 Qué es

El cáncer de mama es una enfermedad causada por la multiplicación incontrolada de algunas células de la glándula mamaria que se malignizan. Es el tipo de cáncer más frecuente en la población femenina.
Hay distintos tipos de cáncer de mama, cada uno con sus propias peculiaridades: pueden originarse a partir de distintos componentes de la mama y surgir simultáneamente en una o en las dos mamas. Todos los tipos también pueden involucrar, además de la glándula mamaria, los ganglios linfáticos de la axila u otros grupos ganglionares que drenan los ganglios de la mama.

2 Síntomas

Los signos del cáncer de mama no siempre son perceptibles; con frecuencia no hay síntomas claros, especialmente en las primeras
etapas de la enfermedad. La mitad de los casos de cáncer se produce en el cuadrante superior externo de la mama.
Un síntoma típico es la presencia de nódulos palpables o incluso visibles, si bien estos son generalmente signos de una forma de tumor ya avanzada.
No obstante, los tumores en la mama no siempre pueden palparse: otros indicadores pueden ser sospecha de lesiones radiológicas (no palpable) o microcalcificaciones de dudosa relevancia clínica.
En general, las formas iniciales de cáncer de mama no producen dolor, lo que con frecuencia puede deberse a cambios hormonales naturales durante el ciclo menstrual.

3 Tratamiento

El cáncer de mama es una enfermedad potencialmente grave si no se detecta y no se trata de forma temprana. Es importante realizar una detección precoz en el curso de un chequeo adecuado para prevenir los daños causados por la enfermedad y tratarla en sus etapas iniciales, cuando las posibilidades de recuperación son mayores.
Las pruebas que se usan para identificar el cáncer de mama son la mamografía, la ecografía mamaria, la resonancia magnética o los exámenes histológicos tras una toma de muestra de tejido (biopsia).
Es importante conocer la etapa de la enfermedad para ofrecer a la paciente la atención más adecuada y para formular un
pronóstico.

Las opciones terapéuticas más comunes disponibles actualmente para el tratamiento del cáncer de mama son:

  • Cirugía: La cirugía suele ser el tratamiento que se ofrece a la mayoría de las pacientes para eliminar el tumor. La operación puede llevarse a cabo con distintas técnicas, en función de las características del tumor y de la mama
  • Radioterapia: La radioterapia utiliza radiación ionizante de alta frecuencia para destruir las células neoplásicas. Suele estar
    indicada como tratamiento complementario de la cirugía, antes o después de la misma o para tratar recaídas.
  • Quimioterapia: La quimioterapia es un tratamiento sistémico que supone administrar medicación (mediante inyecciones o en pastillas) que se distribuye por todo el cuerpo a través del torrente sanguíneo y puede así llegar a las células tumorales y destruirlas allá donde se localicen. Puede utilizarse antes o después de la cirugía, o cuando se detectan metástasis distantes y se estima que responden a los agentes quimioterapéuticos.
  • Terapia hormonal: La terapia hormonal incluye el uso de medicación que evita que los estrógenos lleguen a las células mamarias neoplásicas (deteniendo así su crecimiento) o que reduce la cantidad de estrógenos producidos por el cuerpo para tratar de disminuir el riesgo de recidiva. La terapia hormonal se puede tomar sola o después de terminar la quimioterapia o durante la radioterapia.

Tras el tratamiento, un equipo multidisciplinar traza un plan personalizado de revisiones médicas periódicas (seguimiento) según las necesidades de la persona y la biología de la enfermedad, para monitorizar cualquier recaída así como los efectos físicos y psicológicos del tratamiento.

4 Aspectos psicosociales e impacto de la enfermedad en el empleo

A pesar de que hay notables diferencias en cuanto a manifestación, pronóstico y grado de afectación en función del tipo de tumor, el diagnóstico de cáncer y su tratamiento siempre tienen un gran impacto en el bienestar físico, social y emocional de las pacientes, sus familiares y sus cuidadores. Sin embargo, es una enfermedad crónica cada vez más manejable. Hay un porcentaje significativo de supervivientes de cáncer de mama, lo que es especialmente relevante en el sector laboral, sobre todo teniendo en cuenta que este cáncer habitualmente afecta a mujeres jóvenes con familia en el comienzo o en la plenitud de sus carreras. Puede haber épocas de menor funcionalidad y productividad, particularmente durante los ciclos de tratamiento, que alternan con periodos en los que la persona sí es capaz de trabajar. Así, permanecer en el trabajo o reincorporarse es de suma importancia para las personas a quienes se les diagnostica
cáncer, tanto por razones sociales y económicas como por su propio bienestar y autoestima.
Las intervenciones multidisciplinares que implican a la persona empleada y la empleadora, las partes involucradas y los profesionales sanitarios son eficaces para mejorar y facilitar la vuelta al trabajo de las supervivientes de cáncer. El enfoque del empleador es crucial en este contexto.
Sería una buena práctica que la empresa tuviera un protocolo para gestionar la situación, aunque la empresa debería tratar de adaptarlo y ajustarlo a las necesidades de la persona.

Para tratar con personas con cáncer y ayudarlas a seguir trabajando o a reincorporarse al trabajo, la gerencia puede adoptar algunas intervenciones

  • Fomentar el flujo de comunicación entre la gerencia y la persona con cáncer durante todo el curso de la enfermedad (p. ej., designar una única persona para mediar entre la empresa y la persona con cáncer a lo largo de todo el proceso, preguntando a dicha persona sobre su deseo de comunicar el diagnóstico a sus compañeros y cómo prefiere hacerlo).
  • Tener en cuenta las distintas formas de reaccionar ante el diagnóstico (p. ej., respetar las reacciones de la persona ante el diagnóstico y el tratamiento y hacerle saber que siempre puede hablar de temas de trabajo con su responsable, pero dar cierta libertad para elegir el momento adecuado para tratar estos temas).
  • Ser flexible con las condiciones de trabajo siempre que sea posible (p. ej., si la persona empleada desea seguir trabajando durante el tratamiento, ya que esto puede ser muy importante para su bienestar: por tanto, es preciso mostrarse comprensivos y facilitar sus necesidades). Esta adaptación razonable puede y debe tratarse con la persona a lo largo de todo el proceso asistencial, y debe ir cambiándose en función de los cambios que vayan necesitando ambas partes.
  • Cuando la vuelta al trabajo no es posible, se debe hablar de ello con la persona: si se trata de una decisión individual, se deben discutir posibles opciones y soluciones, hablar de cómo comunicarlo a los compañeros y cómo reorganizar al resto de la plantilla.

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