PERSONAS CON ENFERMEDADES NEUROLÓGICAS EN EL LUGAR DE TRABAJO 3/3

Neurological diseases involve any disorder that affects the central or peripheral nervous system, which is composed of the brain and spinal cord, and all the other nerves in the body.

Neurological diseases are common and can result in an extremely wide range of symptoms, depending on the specific disorder and, especially where the brain is concerned, on the specific areas involved.

Neurological conditions such as Parkinson’s disease, motor neuron disease, and epilepsy result from damage to the brain, spinal column or peripheral nerves. Some neurological conditions are life threatening, with many severely affecting an individual’s quality of life. It is not always easy coping with the pressures of work when a person is affected by a neurological condition, and many employers are unaware of the ways in which their condition

might affect their work.

There are over 600 types of neurological conditions, which are broadly categorized (according also to a recent report of NHS UK) into:

  • Sudden onset conditions (e.g. acquired brain injury or spinal cord injury),
  • Intermittent and unpredictable conditions (e.g. epilepsy, certain types of headache, or the early stages of multiple sclerosis),
  • Progressive conditions (e.g. motor neuron disease, Parkinson’s disease, or later stages of multiple sclerosis),
  • Stable neurological conditions (e.g. post-polio syndrome, or cerebral palsy in adults).

In this section, we describe three neurological conditions: migraine, multiple sclerosis and stroke that are very frequent in working age.

Un caso de ictus

Nombre: Antoine
Edad: 51 años
Trabajo: Comercial 

El caso de Antoine, que ha sufrido un ictus

Hace unos meses, Antoine tuvo un ictus que le provocó problemas de habla y parálisis en la parte derecha del cuerpo. Tras la rehabilitación, recuperó las capacidades lingüísticas y motoras muy bien pero todavía tiene problemas para mover las extremidades derechas con facilidad. Dado que tiene que ir a ver a clientes en coche a menudo, teme no poder volver a su trabajo. Espera que su gerente le cambie las tareas o que la empresa pueda encontrarle una reasignación en la oficina, pero tiene miedo de que, con la situación económica actual, le inviten a solicitar una pensión de invalidez, lo que significaría quedarse en casa y dejar la empresa, con graves consecuencias económicas para él y su familia; su mujer es ama de casa y tiene dos hijos que todavía están en el instituto. Ninguno de sus compañeros le ha llamado durante el periodo de rehabilitación y el departamento de Recursos Humanos solo le ha llamado dos veces para saber si va a volver al trabajo, y cuándo.

Ictus

1 ¿Qué es?

El ictus se produce cuando hay una interrupción del riego sanguíneo de las arterias o los vasos del cerebro por su estrechamiento o debilitamiento. Dicha interrupción puede deberse a la rotura de un vaso sanguíneo (ictus hemorrágico) o por el bloqueo de un vaso
sanguíneo, con frecuencia por un coágulo, que puede dañar o destruir células cerebrales, afectando así a la función corporal. Sus efectos
en el cuerpo son inmediatos, pero el ictus se puede tratar si se actúa rápida y eficazmente. El ictus es una de las principales formas de enfermedad cerebrovascular y afecta a individuos de cualquier
edad. Una de cada cinco personas sufre un ictus en algún momento de su vida, y la mayoría de estos incidentes se producen a partir de los 65
años. Es la segunda causa más frecuente de muerte en Europa, responsable de 988.000 muertes cada año y una de las principales causas de discapacidad en todo el mundo. La genética y el estilo de vida
tienen un papel fundamental en la predisposición al ictus.

2 Síntomas

Las personas que sufren un ictus tienen diversos síntomas que pueden confundirse con otros trastornos no relacionados. La combinación y duración de los síntomas generalmente aumenta con la gravedad del inicio de la enfermedad, en algunos casos sin correlaciones claras. Algunos signos de ictus son:

  • Entumecimiento, debilidad o parálisis de un lado del cuerpo
  • Mala pronunciación, dificultad para pensar palabras o comprender a otras personas
  • Confusión
  • Visión borrosa repentina o pérdida de visión
  • Inestabilidad para permanecer de pie
  • Fuerte dolor de cabeza

Se pueden realizar numerosas pruebas de observación simples, como:

  • Debilidad facial (¿la persona puede sonreír? ¿Se le ha caído la boca o el ojo?)
  • Debilidad en los brazos (¿Puede levantar los dos brazos?)

La búsqueda de atención médica inmediata puede evitar de manera significativa que se produzcan más daños, discapacidad o muerte.

3 Tratamiento

Si bien es mucho lo que se puede hacer para informar a un paciente si está en riesgo, el diagnóstico (mediante un examen físico, análiis
de sangre ecocardiograma, electrocardiograma, radiografía, ecografía, resonancia magnética, tomografía, etc.), se realiza después de un ataque. Conocer el tipo de ictus, la parte del cerebro que se ha visto afectada y el estado del corazón, los pulmones y el sistema circulatorio determinarán en gran medida el desarrollo del tratamiento. En función de la gravedad
de los daños y la rapidez de la intervención, los tratamientos pueden
ser:

  • La trombólisis intravenosa, que es el principal método de tratamiento de los accidentes cerebrovasculares isquémicos en cualquier paciente con déficits incapacitantes presentados en un plazo de 4,5 horas desde el
    inicio de los síntomas
  • Fármacos anticoagulantes y antiplaquetarios para reducir / detener
    la formación de coágulos
  • Cirugía para reducir la inflamación o la presión, quitar el coágulo o reparar el vaso roto
  • Monitorización y rehabilitación neurológica, fundamentales para que el
    cerebro pueda repararse a sí mismo. Debido a la gran variabilidad respecto al tipo y la gravedad del ictus (accidente cerebrovascular), los planes de tratamiento deben adaptarse a cada persona.

4 Aspectos psicosociales e impacto de la enfermedad en el empleo

Las secuelas del ictus son impredecibles y dependen de la gravedad y la rapidez de intervención, con lo que varían de un caso a otro en función del área del cerebro afectada. Tras un ictus, las personas tienen problemas para comunicarse y sufren afasia (pérdida de la capacidad de hablar o de encontrar las palabras adecuadas, y/o de entender a los demás) o graves déficits cognitivos y parálisis muscular. Además, pueden necesitar la ayuda de un psicólogo para afrontar el estrés mental
ante los cambios en su estilo de vida, las alteraciones sensoriales y los problemas de memoria.
La rehabilitación tiene por objeto ayudar a los pacientes de ictus a recobrar su independencia y calidad de vida. Sin embargo, para algunas personas que se reincorporan al trabajo, puede constituir gran motivo de preocupación y llevarles semanas o meses.

Para tratar con personas con ictus y ayudarlas a seguir trabajando o a reincorporarse al trabajo, la gerencia puede adoptar algunas intervenciones

En el lugar de trabajo, los empleadores y los compañeros tienen un importante papel para ayudar y entender el cambio producido en la vida de las personas afectadas por un ictus:

  • Justo después del ictus, el nivel de recuperación es individual, pero los afectados pueden tener que seguir un programa de rehabilitación de duración variable en un centro especializado: por tanto, es importante que la gerencia junto con la persona empleada y los compañeros de trabajo planifiquen cómo gestionar las ausencias y hacer frente a los cambios en su vida y los efectos secundarios, como pérdida de rendimiento y productividad.
  • Las personas que han sufrido un ictus pueden necesitar apoyo psicológico regular para asumir su lenta recuperación y/o la pérdida de habilidades previas, como la movilidad y la capacidad comunicativa. El apoyo de la familia y los amigos puede ser de ayuda para estas personas, de modo que el teletrabajo puede facilitar su reincorporación tras el
    ictus. A largo plazo, la empresa puede dar más flexibilidad y acordar rehabilitación ocupacional a través de adaptaciones en el trabajo.
  • Las personas afectadas por un ictus pueden no ser capaces de volver a conducir, especialmente si sufren hemianopsia (dificultad para ver hacia la izquierda o hacia la derecha en uno o ambos ojos). Para quienes solían conducir vehículos comerciales o de servicio público, este problema puede ser muy incapacitante. En este caso, la persona afectada debería recibir formación para su traslado a otra área y debe/puede ser reasignada para que pueda seguir trabajando.

Para más información, véase:

European Multiple Sclerosis Platform (EMSP) – www.emsp.org/

Share This